El afortunado

El afortunado

Bueno, un día mi pareja y yo después de estar por más de 20 minutos besándonos y acariciándonos, decidimos tener sexo. Me puse el condón. Lo hicimos intensamente. Reímos, gozamos, todo era perfecto hasta que al ir al baño y checar el condón, me encontré con una pequeña rajada donde va la puntita. Ella me dijo: ¡¿se rompió?! Yo le dije: ¡te engañé! … ¡jeje!, lo rompí yo (para no asustarla) Aquí no acabó todo, porque el día en que se supone que menstruaría, no llegó. Bien, no nos asustamos, pero, ¡ja!, después de tres días de retraso nos asustamos, decidimos hacer un test xxx y salió negativo, nos tranquilizamos, pero sólo unas horas porque después de un rato de la prueba me habló llorando diciendo: “no quiero estar embarazada…no puedo ser madre a esta edad” (ella 19 y yo 21) La tranquilicé un poco y le dije que el nerviosismo sería un factor muy importante para que no le bajara, y que incluso si se asustaba demasiado podía sufrir un embarazo psicológico. Total, compramos otra prueba al día siguiente, volvió a salir embarazo negativo, y nos tranquilizamos de nuevo sólo por unas horas, para que se suscitase el mismo caso de la llamada temerosa.
Después de 5 pruebas caseras decidimos hacer una prueba de sangre. Fuimos y lloró en la puerta de entrada, y no pudo entrar… nos devolvimos a casa. El día siguiente fue igual, hasta que por fin entramos, le pincharon su venita y tardamos 15 minutos dentro. La señora nos preguntó que si quería ella estar encinta, ¡huy!, le dijimos, bueno más bien le dijo ella, “no, es requisito para entrar a una academia de modelaje”.
La doctora, una señora gorda rubia con cara de mala, al escribir el resultado, cada tecla parecía en súper mega cámara lenta, levantó la mirada y dijo: “salió negativo”, ¡fuiiiiif!, descansamos los dos mucho, pero sólo por una semana, porque ya tenía mes y medio de retraso, no tenía síntomas, solo que había engordado un poco (afortunadamente fue por comer chucherías en la calle)
Con la preocupación enorme, ¡uff!, decidimos comprar una prueba casera más y salió embarazo negativo por séptima vez.
Por último, casi perdiendo los dos el control total de todo esto, la agarre por la cintura, la senté y le empecé a decir cosas para que se tranquilizara: lo de las pruebas que no se equivocan, lo de los nervios, le dije: ” Si se bajan los nervios baja lo demás, mi niña”.
Un día sin fuerzas, demacrado por la escuela, el trabajo, los regaños en casa, desveladísimo, con mala digestión por casi dos meses, ella me dijo con una sonrisa de oreja a oreja: “¿ qué crees?”
Y por su cara era obvio, y ¡ah!, ¡oh felicidad tremenda, tranquilidad rotunda! Te sientes libre, eres feliz, estás contento de que todo haya sido un susto y una señal de que debe de haber más cuidado.
Por eso es que quiero compartir esta experiencia con todo aquel que lee esto, chavos, chavas (los gays ya la libraron, ¡jejeje!), no en serio, ¡protéjanse!. Hay muchos métodos. Usen todo. Hagan todo lo posible para tener sexo seguro. No quiero que ninguna (o) de ustedes sienta lo que es estar distraído en todo momento, sin poder dormir, mal comido, agüitado, pensando y lamentándose, sin poder reír con tus amigos porque de pronto te viene a tu mente el problema que estás viviendo, gastando el dinero en pruebas en lugar de unos pantalones, un cd o lo que sea.

PROTECCION ANTE TODO.

Espero les sirva de prevención este relato, no le deseo a mi peor enemigo esto, bye un abrazo a todos.

Atte,

El afortunado